Te pregunto a ti mujer; y te pregunto a ti porque al
animal que das de comer, que engríes, que satisfaces, que temes, que odias, que
quisieras matar ya no le puedo preguntar nada. Cualquier cosa que yo pueda
decirle o preguntarle no servirá de nada, ya que nada está tan tieso como el encementado
cerebro del hombre que te crucifica.
No te quiero preguntar sobre cómo te va en el día a día,
tampoco de cómo te gusta vestir o cómo te sientes más bella, menos de que cosas
haces para complacer a quien quieres o quieres querer, nada de eso, es más, si
lo piensas bien, no te lo pregunto porque creo que eres igual de miserable que
el miserable que te hace la vida un infierno; mas siendo tú en este caso la víctima
es a quien debemos hacerle las preguntas.
No crees que, si a un asesino se le hacen preguntas
simplemente para comprobar que cometió un crimen; a la víctima, si se pudiera,
se le debe preguntar entonces ¿por qué permitió que se cometa?; quizá es más
fácil entenderlo de esa forma, pero no sé si sea tan fácil para ti darte cuenta
que muchas veces quien se pone la pistola en la cabeza eres tú misma cuando en
tu hogar, desde que naces eres relegada a un poco más que un instrumento para
el bienestar de tu tirano y a veces su instrumento y justificación.
Yo sé que todas las mujeres del mundo saben que están
camino a su tumba cuando dejan que algo pase simplemente porque “tiene que
pasar”, porque “así es”, mas es necesario quizá recordarlo, con imágenes, con
palabras claras, sencillas, crudas y hasta fastidiosas.
Mira solamente a esa niña que no puede salir de casa a
jugar a la calle solo por ser mujer, mírala lavando los platos, barriendo,
moviendo cosas de aquí para allá mientras sus hermanos se la pasan jugando día
y noche a su antojo, mira como la madre la amenaza con los golpes del padre e
incluso propios si no termina con sus “deberes”, mira como sus hermanos la
golpean, mira como es el blanco más fácil de los golpes familiares, mira como
su padre borracho abusa de ella, mira como su madre calla ante el sometimiento,
mira como el mundo se burla de una víctima, mira como todos le dan la espalda,
mira como sus sentimientos desaparecen. Mira como la estrangulan.
Mira como la madre le sirve la presa de carne más grande
al hermano mayor, mira como los hombres de casa llegan borrachos a despotricar
todo lo que encuentran, mira como nadie hace nada, ni los vecinos, ni las
vecinas; mira como los hombres de casa embarazan mujeres diariamente, mira como
las abandonan, mira como las consideran sus perras personales, mira como las
violan cuando las encuentran en la oscuridad, mira como las marcan como ganado,
mira como las golpean en el piso, mira como agitan sus cabezas contra la pared.
Mira como la madre entrega a su hija al hombre con dinero,
mira como le dice que no lo abandone mientras vive un sufrimiento, mira como la
vende por unos reales, mira como el la embriaga con monedas mientras veja su
dignidad, mira como le lavan los principios, mira como la nieta observa todo,
mira como el nieto aprende del padre, mira como se hacen las cosas “normales”.
Mira como el enamorado la insulta en la calle, mira como
le pega sin que nadie intervenga, mira como impone sus ideas de pronto, mira
como siempre toma las decisiones, mira como la grita frente a la gente, mira
como finge darle amor ante el mundo, mira como las amigas se acuestan con él a
escondidas, mira como justifican su desgracia sin saber, mira como tu novio se
la pasa comparando mujeres con autos, mira como miras videos de mujeres
bailando alrededor de champagne y joyas sacudiendo sus carnes como mercadería
fresca.
Mira como tu esposo se deleita en los prostíbulos, mira
como te engaña con otra mujer en el trabajo, mira como ella se cree superior
por ser una amante, mira como insultan tus amigas tu apariencia, mira como
vives en palabras maquilladas, mira como se divorcian tus padres, mira como se
pegan un tiro, mira como nadie sobrevive.
Seas madre, hija, hermana, vecina, extraña, abuela, etc.
la única persona que puede terminar con tu desgracia y la de muchas como tú
eres tú misma, empezando con tu propia vida.
Organízate y revélate.
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